Estaba sentado en el último taburete de la barra. La cerveza que acababa de pedir ya iba por la mitad. Le sudaban las manos. La pierna no dejaba de botar por su cuenta. Se ponía de pie, se arreglaba la chaqueta, se estiraba la camisa y volvía a sentarse. Pero todo esto sin apartar la vista de la puerta. -Otra cerveza por favor. Cada vez que sonaba la campanilla de la entrada le daba un escalofrio. Ahora pensaba por que coño habría llegado tan pronto. Y rapidamente sonreía para sus adentros…por que te mueres por verla idiota, por eso. Aún no habia terminado la segunda cerveza cuando le sobresaltó la el sonido de su movil al sonar. Un mensaje de ella y solamente habia escrito ”
“, una cara sonriente que le sacaba la lengua. Justo en ese momento sonó de nuevo la campanilla de la puerta y ahí estaba ella. Preciosa.
Se quitaba la bufanda mientras le miraba y le regalaba una de las sonrisas mas bellas que pueda recordar. Su mirada azul fija en él. Y él mirandola como para retener esa imagen en su memoria de por vida. Era la cosa mas hermosa que podría imaginar.
—- Ella hacia que la gente se parara a pensar en el por qué de la vida tan solo con su sonrisa, ella hacia que su pobre corazón se acelerase y se parase en cuestión de segundos. Cada uno de sus pasos hacia él eran como el compás del más bello vals. En ese momento así se sentía él, como si supiera bailar el más perfecto vals, a su lado. Volvió a reaccionar y a vivir de nuevo en el mundo racional, ya había pasado, ya estaba junto a él y no podía dejar pasar ese precioso instante. Que en el fondo no sabrían si volvería a ocurrir.
Empezaron a sudarle de nuevo las manos, las piernas a temblar, la mirada perdida en sus inmensos ojos… “Alea iacta est “- pensó para sus adentros- y en ese momento le proporcionó un suave roce de labios, dulce pero a la vez amargo, porque no sabría decir qué pasaría después. Ahora estaba feliz, en un karma infinito, solo quería que ese beso no se acabara nunca. ——-
Pero como todos los sueños como tienen que ser, acabo en pesadilla. Le contó que esa tarde había quedado con él para contarle que no habian encontrado ningún donante para ella, y que sus posibilidades habian descendido tragicamente, aunque lo encontraran, había otros por delante de ella que se lo “merecen” más, más jovenes, más sanos, en definitiva, con más vida por delante y más todo. Pasaron aquella noche como la primera que pasarón juntos por las calles de el barrio Gotico de Barcelona, y dandose tantos besos como estrellas hubo aquella noche, y como aquel primer beso que le dio en el Viaducto de los Enamorados, del Parque Güell.
Comenzó a llover, y ella quiso volver a casa a dormir. La acompañó hasta la cama, la arropo, le dió el beso de buenas noches, y le dijo susurrando al oido cuando ya dormia -Me hubiese encantado tener hijos contigo… . Fue hasta el despacho de ella. Escribió una carta con instrucciones precisas de lo que habría que hacer llegado el momento y se la echó al bolsillo de la chaqueta.
Cuentan que un chico llegó a las puertas de urgencias llorando y pregunto por el policia de guardia. Cuando lo localizó, corrió hasta él y por la espalda le quitó la pistola. Mientras se apuntaba a la cabeza saco una carta y se la dió al medico más cercano y se metió la pistola en la boca…
“Dicen que cuando mueres, pasa toda tu vida por delante de tus ojos. Eso es mentira. Solo ves lo que realmente quieres. Y él me conto que solo la vió a ella.”
PD: Muchisimas gracias por todo Alex.