Bueno, pues aquí estoy. Como antaño, sin poder dormir y escribiendo. Hace mucho que no le dedico a esto el tiempo que se merece. Que no me explayo como me gusta. Pero es por una sencilla razón, no me sale qué escribir.
Si bueno, claro. Que fácil es decir esto y sobre todo cuando es cierto. Desde hace ya dos o tres años decidí, pensé, que mis historias se tenían que quedar para mí. O en todo caso, para el que las viva conmigo. Si bueno, claro. Ya sé que esto es muy fácil debido a que muchas de las cosas que escribía, directamente eran inventadas o no tenían nada que ver conmigo. Pero yo creo que en el fondo algo tenían que ver.
Hace unas semanas me puse a leer las entradas antiguas, y conforme avanzaba me daba cuenta, que cada historia, inventada o no, me recordaba a un momento, a un día, a una fecha. Que todo lo que escribía, fuera a cosa hecha o no, tenían algo que ver conmigo. Ahora, a toro pasado, le encuentro todo el sentido, quisiera o no, siempre tenían algo ver conmigo. Cada momento de mi ser, llevaba a mi mente a pensar en una historia nueva, alguna, que aparentemente no tuviera nada que ver conmigo, pero ahora, al ser releídas, forman mi biografía.
Después de todo esto, seguí pensando. ¿Y a santo de qué, no continuado escribiendo? ¿Por qué no escribo nuevas historias? Sigo viviendo, sigo teniendo viajes y anécdotas, por las noches (como esta) me cuesta dormir y se me ocurren historias buenísimas, dignas de ser escritas y recordadas…. y nada, me levanto por la mañana y ya se me han olvidado… Pues bien, creo que sé la respuesta. Ahora tengo algo que nunca tube en ningún momento pasado de mí vida. En todas las “entradas” viejas, en todos mis lios y recorridos, faltaba una “costante” que ahora sí esta.
Esa costante es ella. He encontrado a una gran chica, con la que estoy viviendo los mejores días que se puedan vivir, nos reímos, hablamos, jugamos, nos lo pasamos genial y sobre todo, nos amamos.
Pasan los días, y llegan todos los días 11. Y simplemente no sé que historias recordar. No sé que historias quiero mantener en mi mente para traspasarlas a este blog y que las conozcáis por que la mejor historia somos nosotros dos día a día. Por último, sólo os diré una cosa, cuando busquéis algo, hacedlo con todas vuestras fuerzas y no arrojéis la toalla, que nada ni nadie os detenga, haced caso a vuestro istinto y sobre todo escuchad a vuestro corazón.
Buenas noches y hasta que tenga algo más que contar.